13 MATÉRIA DE CAPA | # 03 Abril Abril | April 2026 La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como un estado de bienestar en el cual el individuo realiza sus propias actividades, es capaz de ser productivo y contribuye a su comunidad. En el entorno corporativo, se refiere al estado psicológico, emocional y social de una persona mientras ejerce sus funciones, lo que se refleja directamente en el comportamiento del colaborador y en el clima laboral. En el ámbito empresarial, la salud mental se manifiesta en los indicadores de retención, compromiso (engagement) y cultura organizacional. Las empresas que descuidan esta infraestructura psíquica enfrentan costos crecientes de rotación (turnover) y presentismo, mientras que aquellas que la integran al core business transforman la vulnerabilidad en agilidad competitiva. Este es el nuevo paradigma de la gobernanza: entender que el éxito de los negocios es indisociable de la integridad mental de quienes los construyen. Fortalecer este vínculo ya no es una elección ética, sino un imperativo de supervivencia y prosperidad en la sociedad contemporánea. La salud mental se ha consolidado como el activo intangible más crítico de la economía moderna. Lejos de ser un concepto abstracto o una agenda de bienestar periférica, es el vínculo invisible que determina el desempeño de los individuos y la resiliencia de las organizaciones. A nivel individual, el equilibrio emocional es el motor de la productividad sostenible y de la toma de decisiones estratégicas; sin él, el capital humano se agota y la innovación se estanca. El vínculo invisible entre personas y negocios Salud Mental
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